Guía de gramaje y tipos de papel: diferencias entre estucado, bristol, kraft y marfil

La mayoría de las decisiones que determinan la impresión que deja un impreso se toman antes incluso de abrir el archivo de diseño. La elección del papel es la primera de ellas: el mismo arte impreso en estucado brillante de 115 g/m² parece un folleto barato, y en cartulina marfil de 300 g/m² parece una invitación. Aun así, la casilla del gramaje en el formulario de pedido suele rellenarse con la lógica de «cuanto más alto, mejor». Esta guía explica con cifras concretas qué mide realmente el gramaje, por qué no es lo mismo que el grosor y cuál de los cuatro papeles habituales conviene a cada trabajo.
¿Qué es el gramaje? El sentido de los gramos por metro cuadrado
El gramaje es el peso en gramos de un metro cuadrado de papel, escrito como g/m². La definición es más útil de lo que parece, porque reduce cualquier formato a un solo número. Una hoja A4 mide 0,21 × 0,297 = 0,06237 m². De ahí se deduce que una hoja A4 de 80 g/m² pesa 0,06237 × 80 = 4,99 gramos y que una resma de 500 hojas alcanza unos 2,5 kilogramos.
Ese cálculo explica además por qué el gramaje es una partida de coste y no solo un indicador de calidad. El papel se compra por toneladas y el transporte se factura por peso. En una tirada de 10.000 hojas A4, subir el gramaje solo 1 g/m² añade 624 gramos al total; pasar de 115 a 170 g/m² en la misma tirada supone una diferencia de 34 kilogramos. Un papel más pesado que no aporta la rigidez que el trabajo realmente necesita es un gasto que el destinatario nunca percibe.
El gramaje no es el grosor
Este es el malentendido más frecuente. El gramaje mide peso, no grosor. De dos hojas declaradas a 300 g/m², una puede ser claramente más gruesa que la otra; la diferencia procede del volumen del papel.
El volumen (mano): mismo peso, distinto grosor
El volumen, o mano del papel, es la relación entre su grosor y su gramaje. Como el estucado rellena los poros y comprime la superficie, los papeles estucados tienen poco volumen: pesados pero delgados. Los papeles sin estucar y de alto volumen, como el marfil, hacen lo contrario y se ven visiblemente más gruesos con el mismo peso. Lo que importa en la práctica es esto: que una caja mantenga su forma, que un pliegue no se agriete o que un sobre pase por la máquina lo decide el grosor, no el peso. En trabajos críticos, pida el calibre en micras además del gramaje.
| Gramaje (g/m²) | Carácter | Uso habitual |
|---|---|---|
| 60–80 | Fino y flexible, transparenta | Interior de libro, papel de carta, facturas |
| 90–130 | Con cuerpo pero todavía flexible | Folletos, páginas de revista, interior de catálogo |
| 135–170 | Semirrígido, pliega limpio | Dípticos y trípticos, carteles, cubiertas de revista |
| 200–250 | Frontera entre papel y cartulina | Postales, cartas de menú, carpetas |
| 250–350 | Rígido, exige hendido antes de plegar | Tarjetas de visita, invitaciones, estuches |
| 350 y más | Cartón pesado | Embalaje, tapa dura, etiquetas colgantes |
Papel estucado: lo que aporta el estuco y lo que cuesta
El papel estucado lleva una capa mineral sobre la superficie. Esa capa impide que la tinta se disperse entre las fibras; al quedarse la tinta arriba, la ganancia de punto baja y los colores salen saturados y nítidos. Por eso el estucado es la opción por defecto en todo trabajo fotográfico. El precio del estuco es la pérdida de absorción: la tinta no penetra en la hoja, seca sobre ella.
- El estucado brillante da la mayor saturación de color de todas las superficies; gana en catálogos fotográficos, carteles y embalaje.
- El estucado mate no refleja; mejora notablemente la legibilidad en revistas y cuadernillos con mucho texto.
- La superficie brillante muestra huellas y arañazos; en trabajos que pasan por muchas manos, el mate perdona más.
- El estucado seda queda entre ambos: más vivo que el mate, menos reflectante que el brillante.
- En superficie mate la tinta seca más despacio; en trabajos con mucha cobertura conviene prever barniz o tiempo adicional de secado.
Bristol y cartulina: la lógica de la estructura multicapa
El bristol y la cartulina para estuches plegables se fabrican prensando capas finas en lugar de formar una única hoja gruesa. Esa estructura consigue la misma rigidez con menos materia prima y una superficie más regular. En embalaje la forma más habitual es la estucada por una cara: la cara de impresión se comporta como un estucado y el reverso queda sin estucar. Que ese reverso sea blanco o gris es una decisión aparte: si el interior de la caja se ve al abrirla, elija la calidad de reverso blanco; en caso contrario, el dorso gris es más barato y suficiente.
Kraft: elegir a conciencia el aspecto sin refinar
El kraft debe su nombre al proceso de cocción, y sus fibras largas le dan la mayor resistencia al desgarro por unidad de peso entre los papeles habituales. Esa es la razón técnica de su dominio en bolsas, asas y embalaje exterior; su tono marrón natural se ha convertido después en una decisión estética por derecho propio. También existe kraft blanqueado, pero en el sector la palabra suele referirse a la calidad cruda.
Ajuste desde el principio las expectativas de color en kraft
La impresión CMYK da por supuesto un soporte blanco debajo. El fondo marrón del kraft rompe esa suposición: el amarillo casi desaparece, los tonos claros se ensucian y el azul vira al verde. La solución es una base blanca opaca o un diseño construido con uno o dos colores Pantone. Una fotografía a cuatricromía sobre kraft acabará muy lejos de lo que veía en pantalla.
Marfil: cartulina voluminosa de tono crema
El marfil es una cartulina sin estucar pero lisa, ligeramente crema y de alto volumen. Con el mismo gramaje se percibe claramente más gruesa que un estucado, y la mano registra esa diferencia en el primer contacto. Por eso destaca en tarjetas de visita, invitaciones y diplomas, donde el tacto forma parte de la decisión de compra. Su tono crema cansa menos la vista en lecturas largas, así que también es común en el interior de libros. Su punto débil es la fotografía: la superficie sin estucar absorbe la tinta y nunca alcanza la saturación de un estucado.
Los cuatro papeles uno al lado del otro
| Propiedad | Estucado | Bristol / cartulina | Kraft | Marfil |
|---|---|---|---|---|
| Superficie | Estucada, lisa | Normalmente estucada por una cara | Sin estucar, con textura | Sin estucar, lisa |
| Saturación de color | Muy alta | Alta en la cara estucada | Baja, se mezcla con el fondo | Media |
| Volumen (mano) | Bajo | Medio | Medio-alto | Alto |
| Aptitud para escribir | Difícil | Limitada | Buena | Buena |
| Gramaje habitual | 90–350 g/m² | 200–400 g/m² | 70–300 g/m² | 200–350 g/m² |
| Punto fuerte | Catálogo, revista, cartel | Estuche, tarjeta, carpeta | Bolsas, embalaje natural | Invitación, interior de libro |
| Punto débil | No admite escritura, brilla | Voluminoso y pesado de enviar | Color impredecible | Apagado en fotografía |
¿Qué papel para qué trabajo?
| Trabajo | Papel recomendado | Gramaje habitual | Motivo |
|---|---|---|---|
| Folleto suelto | Estucado mate o brillante | 115–170 g/m² | Rigidez suficiente en la mano, bajo coste unitario |
| Díptico o tríptico | Estucado mate | 135–170 g/m² | Pliega por la hendidura sin agrietarse |
| Interior de revista o catálogo | Estucado | 90–135 g/m² | Controla el peso total al aumentar las páginas |
| Cubierta de catálogo | Estucado o bristol | 200–300 g/m² | Cuerpo capaz de sostener el interior |
| Tarjeta de visita | Bristol o marfil | 300–350 g/m² | Solidez perceptible en la mano |
| Invitación | Marfil | 250–300 g/m² | Alto volumen y superficie mate que acepta la tinta del bolígrafo |
| Interior de libro | Marfil u offset sin estucar | 70–90 g/m² | El alto volumen da un libro con cuerpo usando papel fino |
| Papel de carta | Offset sin estucar | 80–100 g/m² | Pasa sin problemas por la impresora de oficina |
| Estuche de embalaje | Cartulina para estuches / bristol | 300–400 g/m² | Un cuerpo que mantiene la forma |
| Bolsas de papel | Kraft | 80–120 g/m² | Resistencia al desgarro y aspecto natural |
| Cartel | Estucado brillante | 135–200 g/m² | Saturación de color y buen asiento en la pared |
| Carta de menú | Estucado mate plastificado | 250–300 g/m² | Lavable y duradero |
Cinco errores frecuentes al elegir el gramaje
- Suponer que la calidad se compra subiendo el gramaje. Un folleto en 300 g/m² no parece más valioso, solo más caro; si el trabajo no exige rigidez, nadie nota la diferencia.
- Elegir cartulina gruesa para un trabajo que se pliega y luego sorprenderse de que el pliegue se agriete. Por encima de 200 g/m² el hendido mecánico no es una opción, es una obligación.
- Decidir sin tocar una muestra. Dos marcas del mismo gramaje se sienten totalmente distintas en la mano, y si el volumen no está publicado solo el tacto lo revela.
- Ignorar los límites de alimentación de las máquinas. Ensobradoras, impresoras de oficina y plegadoras automáticas tienen un gramaje máximo; superarlo obliga a terminar a mano y encarece el trabajo.
- Dar por hecho que la cuatricromía sobre kraft o papel de color se comportará como sobre blanco. El color del soporte queda bajo cada capa de tinta y cambia el resultado.
Pida tres cosas antes de decidir
Una maqueta en blanco sin imprimir, un trabajo terminado impreso en el mismo papel y, si la pieza se pliega, una prueba de hendido. Pedidas a la vez, estas tres muestran casi todas las sorpresas atribuibles al papel antes de que arranque la máquina.
Conclusión
El papel correcto no es el más pesado, sino el que responde a las tres preguntas que plantea el propio trabajo: cuánto tiempo permanecerá en la mano, se escribirá sobre él y se plegará. Esas tres respuestas fijan a la vez el rango de gramaje y el tipo de papel; lo demás es presupuesto y apariencia. Decidir sobre una muestra física siempre sale más barato que cualquier fallo descubierto después de la tirada.














