Lista de verificación del archivo listo para imprimir: sangrado, resolución, color y fuentes

La gran mayoría de los archivos que una imprenta devuelve no se rechazan por un motivo creativo. El diseño está aprobado, los colores gustan, el trabajo podría entrar en máquina, pero el archivo no está técnicamente listo. Es más: los motivos salen cada vez de la misma lista corta. Sin sangrado, imágenes de baja resolución, colores en RGB, fuentes ausentes, marcas de corte dibujadas dentro del arte. Esta guía recorre esa lista en orden y responde al «por qué» en cada punto, porque quien entiende la razón de una norma sabe flexibilizarla correctamente cuando un trabajo exige de verdad una excepción.
Sangrado: los 3 milímetros no se negocian
El sangrado es la parte del arte prolongada más allá de la línea de corte. Existe no porque una guillotina concreta sea imprecisa, sino porque ninguna guillotina puede ser perfecta: al cortar cientos de hojas a la vez se producen desplazamientos inferiores al milímetro dentro de la pila. En un trabajo sin sangrado, ese desplazamiento aparece como una línea blanca en el borde. Tres milímetros garantizan que, aunque el corte se desvíe hacia un lado, la cuchilla siga cayendo dentro de la zona impresa.
En la práctica intervienen tres líneas distintas, y confundirlas es el error más habitual de todos. La línea de corte es el formato final del trabajo. La línea de sangrado queda 3 mm por fuera, y todo elemento que llegue al borde —fondo, fotografía, mancha de color— debe prolongarse hasta ahí. El área de seguridad está de 3 a 5 mm hacia dentro de la línea de corte; textos, logotipos y todo lo que no pueda quedar cortado deben permanecer dentro de ese límite.
| Línea | Dónde está | Qué va ahí | Valor habitual |
|---|---|---|---|
| Sangrado | Fuera del corte | Fondo, fotos, manchas de color: todo lo que llega al borde se prolonga | 3 mm (5 mm en gran formato) |
| Corte | El formato final | Nada; ahí solo pasará la cuchilla | El formato anunciado del trabajo |
| Área de seguridad | Dentro del corte | Texto, logotipos, folios, todo lo que no debe cortarse | 3–5 mm (más en trabajos encuadernados) |
No cree el sangrado agrandando el diseño
Un atajo frecuente consiste en escalar un diseño terminado al 102 % y presentar el sobrante como sangrado. Eso rompe el formato del trabajo y con él todas las medidas internas: los cuerpos de texto cambian, los márgenes pierden su simetría y en trabajos multipágina se desplaza la paginación. El camino correcto es montar el documento con sangrado desde el principio, o prolongar los elementos de fondo uno a uno más allá del borde.
Resolución: de dónde sale la regla de 300 ppp
300 ppp no es una cifra arbitraria: se deriva de la lineatura del offset. El offset de calidad trabaja normalmente a 150 lpp (líneas de trama por pulgada), y reproducir un punto de trama con limpieza exige aproximadamente el doble de píxeles que de líneas de trama. 150 × 2 = 300. La regla es, por tanto, consecuencia de la estructura de trama de la máquina, no del papel ni del ojo. Si cambia la lineatura, cambia también la resolución necesaria.
Por eso 300 ppp no es el objetivo correcto para todos los trabajos. El segundo factor determinante es la distancia de observación: una tarjeta de visita se lee a 25 cm, un cartel de escaparate a dos metros, una lona de fachada a treinta. A medida que crece la distancia, el detalle que el ojo distingue disminuye, y la resolución sobrante solo infla el archivo. Preparar una lona de cinco metros a 300 ppp no consigue nada salvo un archivo imposible de procesar.
| Trabajo | Distancia habitual | Resolución objetivo |
|---|---|---|
| Tarjeta de visita, invitación, interior de libro | 25–40 cm | 300 ppp |
| Folleto, catálogo, revista | 30–50 cm | 300 ppp |
| Cartel (interior) | 1–2 m | 150–200 ppp |
| Cartel de escaparate, roll-up | 2–3 m | 120–150 ppp |
| Lona, lona de fachada | 10 m o más | 50–72 ppp |
Color: qué se pierde al pasar de RGB a CMYK
Una pantalla emite luz; el papel la refleja. De esa diferencia física se sigue que el conjunto de colores que un monitor puede producir es más amplio que el que puede producir una máquina de imprimir. En la conversión, los colores fuera de ese conjunto se llevan a su equivalente imprimible más cercano; el proceso es inevitable y la única pregunta real es quién lo hace: usted o el sistema de la imprenta. Elegir lo primero significa ver el resultado antes de la tirada y poder intervenir.
- Naranja brillante y verde neón: no conservan su viveza de pantalla y caen a un tono apagado. Si son críticos, hay que planificarlos como tinta directa Pantone.
- Azul saturado: tiende a virar al morado; en un azul corporativo ese desplazamiento afecta directamente a la percepción de marca.
- Texto negro puro: debe imprimirse solo con N100. Un negro compuesto de cuatro tintas genera riesgo de registro en cuerpos pequeños y emborrona el texto.
- Grandes masas de negro: el N100 solo se ve deslavado; hace falta un negro rico (por ejemplo una receta tipo C60 M40 Y40 N100).
- Grises claros: las tramas por debajo del 5 % pueden desaparecer del todo en máquina; mantenga los grises críticos por encima del 8 % aproximadamente.
Pregunte por el límite de tinta total
La suma de los porcentajes de los cuatro canales se llama cobertura total de tinta, y cada combinación de papel y máquina tiene un techo; en offset estucado ronda el 300 % y en papel prensa es mucho menor. Si se supera, la tinta no seca, se transfiere a la hoja siguiente y el trabajo repinta. Averigüe el límite de su imprenta antes de fijar su receta de negro rico.
Fuentes: ¿incrustar o convertir a curvas?
Que un archivo haga referencia a una fuente no significa que la fuente viaje con él. Si esa misma tipografía no está instalada en el equipo de la imprenta, el programa la sustituye en silencio por otra; cambian las longitudes de línea, la maqueta se desplaza y eso suele advertirse ya con el trabajo impreso. Hay dos soluciones, ambas válidas, pero con consecuencias distintas.
| Criterio | Incrustar | Convertir a curvas |
|---|---|---|
| En qué queda el texto | Sigue siendo texto | Pasa a ser formas vectoriales |
| Corrección posterior | Posible: una errata se corrige antes de imprimir | Imposible; habría que redibujar las letras |
| Tamaño de archivo | Pequeño | Notablemente mayor en documentos con mucho texto |
| Calidad en cuerpos pequeños | Se conserva el hinting, el texto pequeño sale más limpio | Se pierde el hinting, los cuerpos muy pequeños pueden adelgazar |
| Riesgo de licencia | Algunas fuentes no permiten la incrustación | Ninguno |
| Cuándo elegirlo | La vía por defecto; PDF/X ya exige la incrustación | Si la licencia impide incrustar, o en piezas únicas como un logotipo |
Detalles que se pasan por alto: filetes finos, cuerpos pequeños, sobreimpresión
Tres cosas que se ven perfectas en pantalla desaparecen impresas. La primera son los filetes muy finos: por debajo de 0,25 puntos (unos 0,09 mm) pueden cortarse en offset y, en negativo, cegarse por completo. La segunda es el texto pequeño compuesto por varias tintas; por debajo de 6 puntos, un texto a cuatricromía se vuelve ilegible al mínimo fallo de registro, así que una sola tinta es obligatoria. La tercera es el ajuste de sobreimpresión: si a un elemento blanco se le ha asignado sobreimpresión por error, no aparecerá en absoluto, porque no existe tinta blanca; lo que haya debajo queda tal cual.
Formato de archivo y entrega
El PDF es el estándar indiscutible para imprenta, pero no todo PDF sirve. La familia PDF/X se definió exactamente para esto: obliga a incrustar las fuentes, acopla las transparencias, fija el espacio de color y define los marcos de sangrado y corte dentro del propio archivo. En cambio, un PDF corriente hecho para web puede haber comprimido las imágenes, dejado los colores en RGB y descartado las fuentes. Entregue las páginas de una en una, en orden de lectura y con las marcas de corte fuera del arte; la imposición es tarea de la imprenta.
Sangrado y corte
¿Hay 3 mm de sangrado en cada borde, llegan hasta ahí los elementos de fondo, están los textos dentro del área de seguridad?
Resolución
¿La resolución efectiva de cada imagen colocada corresponde a la distancia de observación, hay enlaces rotos?
Color
¿El archivo es CMYK, el texto negro es N100, se supera el límite de tinta, están bien nombradas las tintas directas?
Fuentes
¿Están todas las fuentes incrustadas o convertidas a curvas, se ha sustituido algún texto en silencio?
Capas y sobreimpresión
¿Están las marcas de corte y hendido en una capa aparte, hay sobreimpresión mal aplicada a algún elemento blanco?
Formato
¿La salida es PDF/X, están las páginas sueltas y en el orden correcto, coincide el tamaño de página con el trabajo?
Los cinco archivos que más devuelve la imprenta
- Un archivo sin sangrado. Es el motivo de devolución más frecuente, y corregirlo obliga a menudo a rehacer la maqueta, porque ya no queda fondo que prolongar.
- Una imagen sacada de internet. Las imágenes web suelen ser de 72 ppp y estar comprimidas; ampliadas al tamaño de impresión no producen detalle, solo un desenfoque mayor.
- Un archivo dejado en RGB. La conversión la hace la imprenta, el resultado no le gusta y nunca llegará a ver qué color se fue a dónde.
- Una fuente ausente. El archivo se abre en la imprenta con una sustitución y los finales de línea se desplazan; el error suele advertirse en el impreso.
- Marcas de corte y hendido dibujadas dentro del arte. Esas líneas se imprimen de verdad; su sitio es una capa aparte o la definición del marco de corte del PDF.
Empezar por una plantilla resuelve media lista
Una plantilla preparada para el producto ya trae el sangrado, la línea de corte, el área de seguridad y el tamaño de página correctamente montados. Colocar el diseño sobre una plantilla en lugar de construir un documento desde cero elimina de entrada los tres motivos de devolución más frecuentes.
Conclusión
La revisión de preimpresión no trata de la calidad del diseño sino de si puede fabricarse; por eso no es una decisión artística sino una comprobación mecánica, y debe hacerse exactamente como una lista. Recorriendo en orden los seis apartados anteriores —sangrado, resolución, color, fuentes, capas, formato— se evita prácticamente toda devolución. Esos cinco minutos de comprobación salen, en cualquier caso, más baratos que reimprimir un trabajo que ya pasó por máquina.














